Características de la Atención Plena

Según expone Bhante Henepola Gunaratana en su obra «El Libro del Mindfulness», publicado por la editorial Kairós.

La Atención Plena es como un espejo que refleja solo lo que sucede en el momento presente y exactamente de la manera en que está sucediendo.

Es observación sin juicios, un fogonazo de conciencia pura previo a la conceptualización y a la identificación.

Es la habilidad de la mente para observar sin crítica, para observar las cosas sin juzgarlas o condenarlas.

Nada nos sorprende. Simplemente manifestamos un interés ecuánime por las cosas tal cual son en su estado natural.

No decidimos y no juzgamos. Solamente hay observación.
Observamos la experiencia meticulosamente, como el científico que investiga un objeto bajo el microscopio sin ideas preconcebidas, tratando de verlo tal cual es.

Desde el punto de vista psicológico nos es imposible observar objetivamente lo que sucede en nuestro interior si al mismo tiempo no aceptamos la existencia en nosotros de diversos estados mentales. Esto es particularmente verdadero en el caso de estados mentales desagradables. Para poder observar nuestro propio miedo debemos aceptar el hecho de que tenemos miedo. Lo mismo cabe para los estados de tristeza, agitación, frustración, etc.

No se puede examinar algo de manera total si estamos ocupados tratando de rechazar la existencia de ese algo.

Cualesquiera que sean las experiencias que se tengan, el estado de conciencia pura simplemente lo acepta, es simplemente otro fenómeno vital, otra circunstancia de la vida sobre la que tomar conciencia. No hay orgullo, no hay vergüenza, no existe amenaza personal alguna. Lo que está presente, está presente.

Sati es observación imparcial. No toma partido ni se queda atrapada en lo que percibe. Simplemente percibe. Es el estado de conciencia pura.

No busca los estados positivos ni huye de los negativos. No se identifica con las experiencias agradables ni elude las desagradables. Afronta por igual todas las experiencias, todos los pensamientos y todos los sentimientos. No se suprime o se reprime nada.

Sati es conciencia no conceptual, atención pura o conciencia pura. No involucra conceptos, pensamiento, ideas, creencias, opiniones o recuerdos. Simplemente observa.

Las experiencias se registran pero no se comparan, no se etiquetan ni se clasifican. Todo se observa todo como si estuviera ocurriendo por primera vez. No se hace un análisis basándose en la reflexión o la memoria, es la experiencia directa e inmediata de lo que está sucediendo sin mediación del pensamiento.

Sati aparece antes que el pensamiento en el proceso de percepción. Es conciencia del tiempo presente, tiene lugar aquí y ahora, observa lo que ocurre en el instante, permanece por siempre en el presente.

Recordar es memoria. Hacernos conscientes de que estamos recordando es Atención Plena. Conceptualizar es pensamiento.

Es un estado de alerta despojado de yo. Permite contemplar todos los fenómenos sin depender de conceptos como «yo», «mi» o «mío».

No añade o sustrae nada a la percepción. No realza esto ni soslaya aquello, simplemente se observa de modo preciso y sin distorsiones lo que está sucediendo.

Sati es conciencia sin objetivos. No hay esfuerzo por lograr resultados, no se pretende lograr algo. Se experimenta la realidad en el momento presente sin importar la forma que toma, no hay nada por lograr, solamente hay observación.

Sati es conciencia del cambio, constata el flujo pasajero de la experiencia, observa las cosas mientras se transforman, dándose cuenta del nacimiento, desarrollo y maduración de todos los fenómenos y contemplando también su decadencia y muerte.

Es la contemplación de los fenómenos (físicos, mentales o emocionales) instante tras instante.

Nos permite tomar conciencia de la naturaleza básica de cada fenómeno que pasa. Vemos el modo en que las cosas surgen y desaparecen al tiempo que percibimos como nos hace sentir, como reaccionamos a ello, como afecta a otros. Nos convertimos en observadores imparciales cuya única tarea consiste en rastrear las escenas que continuamente transcurren en nuestro universo interior.

En la meditación nuestro campo de estudio es nuestra propia experiencia, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras percepciones. Nos convertimos en nuestro propio laboratorio.

El universo interno encierra un acervo inmenso de información que contiene el reflejo del mundo exterior y mucho más. El examen de este «material» nos conduce a la Liberación total.

Sati es observación participativa, el meditador es al mismo tiempo participante y observador.

Sentimos y observamos al mismo tiempo las emociones, las sensaciones y los pensamientos.

Sati no es conciencia intelectual, es simplemente conciencia. Siendo algo objetivo no es frío o carente de sentimiento. Es la experiencia despierta de la vida, la participación en el continuo proceso de vida.

No podemos expresar de manera total lo que es Sati, sin embargo podemos decir qué es lo que hace.